Dedo en resorte: síntomas, diagnóstico y tratamiento
¿Qué es un dedo en resorte?
El dedo en resorte es un problema frecuente de la mano que puede provocar dolor, chasquidos, sensación de que el dedo se engancha e incluso bloqueos que pueden obligar a ayudarse con la otra mano para conseguir estirarlo.
Aunque al principio puede aparecer únicamente de forma ocasional, en algunos pacientes los síntomas progresan hasta dificultar actividades cotidianas como abrir un bote, coger objetos o simplemente cerrar y abrir la mano con normalidad.
¿ Cómo se produce?
Para entender qué ocurre, primero hay que conocer cómo se mueven los dedos.
Los tendones flexores son unas estructuras que conectan los músculos del antebrazo con los dedos y permiten doblarlos. Estos tendones pasan por unas pequeñas estructuras llamadas poleas, que los mantienen próximos al hueso y permiten que se deslicen correctamente durante el movimiento.
Una de estas poleas se encuentra en la base del dedo y se denomina polea A1.
En el dedo en resorte existe una alteración en esta zona que dificulta el deslizamiento normal del tendón. El tendón puede engrosarse y la propia polea puede estar también engrosada, haciendo que el espacio disponible sea insuficiente.
Como consecuencia, el tendón no se desliza suavemente y aparece el característico resalte o bloqueo.
Una forma sencilla de imaginarlo es pensar en una cuerda que tiene que pasar por un pequeño túnel. Si la cuerda se engrosa o el túnel se estrecha, llega un momento en que deja de deslizarse con normalidad.
¿Qué síntomas produce?
Los síntomas pueden variar bastante de un paciente a otro.
Los más habituales son:
- Dolor en la base del dedo, especialmente en la palma.
- Sensibilidad al presionar sobre la zona de la polea A1.
- Sensación de resalte o chasquido al flexionar o extender el dedo.
- Dificultad para estirar el dedo después de haberlo doblado.
- Bloqueo del dedo.
- Necesidad de ayudarse con la otra mano para desbloquearlo.
- Rigidez, que puede ser especialmente evidente por la mañana.
En algunos pacientes el dedo simplemente "salta" durante el movimiento, mientras que en otros puede llegar a quedar bloqueado.
Cuando el dedo lleva mucho tiempo bloqueado, recuperar completamente la extensión después del tratamiento puede resultar más difícil y puede ser necesario realizar ejercicios específicos o fisioterapia.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico suele realizarse mediante la historia clínica y la exploración física.
Durante la consulta valoramos desde cuándo aparecen los síntomas, con qué frecuencia se bloquea el dedo, si el paciente necesita ayudarse con la otra mano y qué limitaciones le produce.
En la exploración palpamos directamente la zona de la polea A1, buscando dolor y sensibilidad.
También hacemos mover el dedo para comprobar:
- si existe resalte;
- si el resalte es doloroso;
- si el dedo llega a bloquearse;
- cómo es su movilidad;
- si existe alguna limitación para flexionarlo o extenderlo completamente.
Además, exploramos el resto del dedo y la palma de la mano para descartar otras alteraciones que puedan producir síntomas similares o coexistir con el dedo en resorte.
En algunos pacientes podemos utilizar una ecografía para completar la valoración, especialmente cuando existen dudas diagnósticas, un bloqueo establecido o sospechamos que puede existir alguna alteración asociada.
Si necesitamos estudiar con mayor detalle otras estructuras, en casos seleccionados puede ser necesaria una resonancia magnética.
¿Todos los dedos en resorte necesitan cirugía?
No.
Cuando los síntomas son leves y el dedo todavía tiene una movilidad adecuada, puede plantearse inicialmente un tratamiento conservador.
Dependiendo de cada caso pueden utilizarse:
- medicación antiinflamatoria cuando está indicada;
- modificación de determinadas actividades;
- fisioterapia;
- ejercicios;
- y, en algunos pacientes, ortesis.
Cuando existe un déficit de extensión puede ser útil valorar una ortesis dinámica para ayudar progresivamente a recuperar el movimiento.
Si el dolor es importante o el tratamiento conservador no resulta suficiente, puede plantearse una infiltración con corticoide.
La decisión debe individualizarse según la intensidad de los síntomas, el tiempo de evolución y, sobre todo, cuánto está limitando el dedo al paciente.
¿Cuándo recomendamos la cirugía?
No existe un único momento que sea adecuado para todos los pacientes.
En un dedo en resorte leve y ocasional podemos intentar inicialmente medidas conservadoras.
Sin embargo, cuando el dedo se bloquea con frecuencia, produce una limitación importante o el problema persiste pese al tratamiento, la cirugía puede ser la opción más eficaz.
Cuando existe un bloqueo establecido, especialmente si el paciente no puede extender completamente el dedo, nuestra actitud suele ser más intervencionista.
En estos casos puede ser recomendable realizar una prueba de imagen antes de la cirugía para comprobar el estado del tendón y descartar otras lesiones asociadas.
¿En qué consiste la cirugía?
La cirugía consiste en liberar la polea A1, que es la estructura que está dificultando el deslizamiento normal del tendón.
Se realiza una pequeña incisión en la zona de la polea afectada y se libera cuidadosamente esta estructura.
Cuando la polea está especialmente engrosada, puede ser necesario retirar una pequeña parte del tejido engrosado.
Una vez realizada la liberación, comprobamos que los tendones flexores se deslizan correctamente y, cuando las condiciones anestésicas lo permiten, comprobamos mediante el movimiento activo del dedo que el resalte y el bloqueo han desaparecido.
La intervención suele durar aproximadamente 15 minutos.
Puede realizarse con anestesia local, con anestesia local y sedación o mediante una técnica WALANT, en la que se utiliza anestesia local sin sedación y sin manguito de isquemia.
En este último caso, el paciente puede marcharse directamente a casa después de la intervención.
Cuando se utiliza sedación, suele permanecer aproximadamente una hora en recuperación antes de regresar a casa.
¿Cómo es la recuperación?
La recuperación suele ser rápida.
Desde los primeros días recomendamos comenzar a mover el dedo, evitando inicialmente los esfuerzos y movimientos que impliquen fuerza o carga importante.
Durante las primeras horas y días puede ser útil:
- mantener la mano elevada;
- aplicar frío local sobre el vendaje;
- mover los dedos;
- mantener la herida protegida;
- evitar pesos y esfuerzos.
La primera revisión suele realizarse aproximadamente a las 48-72 horas para comprobar la herida, valorar la movilidad y comprobar la evolución.
Posteriormente se realiza una nueva revisión alrededor de las dos semanas, momento en el que se revisa la herida y se retira la sutura cuando corresponde.
A partir de entonces se incrementa progresivamente el uso de la mano y se indican ejercicios específicos si son necesarios.
En general, esperamos una recuperación funcional completa aproximadamente entre las 4 y 6 semanas, aunque puede variar según cada paciente.
Los pacientes que han tenido el dedo bloqueado durante mucho tiempo pueden necesitar más tiempo para recuperar completamente la extensión.
¿Qué molestias pueden aparecer después de la cirugía?
La mayoría de los pacientes evoluciona favorablemente, pero pueden aparecer algunas molestias durante la recuperación.
Entre ellas:
- sensibilidad o dolor en la cicatriz;
- engrosamiento de la cicatriz;
- dificultades de cicatrización;
- rigidez del dedo;
- dificultad para recuperar completamente la extensión;
- alteraciones de sensibilidad, poco frecuentes;
- recurrencia del dedo en resorte.
La rigidez es especialmente relevante en pacientes que llevaban mucho tiempo con el dedo bloqueado. En estos casos puede ser necesario realizar ejercicios específicos, fisioterapia o utilizar una ortesis para recuperar progresivamente la movilidad.
Las alteraciones de sensibilidad son poco frecuentes y pueden aparecer si alguna de las pequeñas ramas nerviosas que recorren la zona se irrita o resulta lesionada.
¿Puede volver a aparecer?
Sí, aunque es poco frecuente.
La cirugía consigue liberar la polea A1 y solucionar el problema mecánico que provoca el resalte, pero existe una pequeña posibilidad de recurrencia.
Cuando la recuperación es buena, lo habitual es que el resultado sea duradero.
¿Y si tengo varios dedos en resorte?
Es posible que una misma persona presente dedo en resorte en varios dedos.
En estos casos valoramos cada dedo individualmente y aplicamos el mismo criterio de tratamiento según sus síntomas y limitación.
Si varios dedos presentan una indicación quirúrgica clara, puede plantearse la liberación de varios dedos durante el mismo procedimiento, dependiendo de las circunstancias de cada paciente.
¿Y si tengo diabetes?
La diabetes puede asociarse a una mayor frecuencia de problemas de los tendones y de la mano, incluido el dedo en resorte.
En estos pacientes valoramos individualmente las opciones de tratamiento. La infiltración con corticoide puede tener consideraciones especiales y no es nuestra opción rutinaria en todos los pacientes diabéticos.
Cuando existe una indicación clara de cirugía, puede plantearse la liberación quirúrgica.
Conclusión
El dedo en resorte es una patología frecuente que puede comenzar como un pequeño resalte o molestia y llegar a producir bloqueos importantes.
El tratamiento depende de la intensidad de los síntomas, el tiempo de evolución y la limitación que produce.
En los casos leves puede ser razonable comenzar con medidas conservadoras. En determinados pacientes puede plantearse una infiltración. Cuando el dedo se bloquea con frecuencia, existe una limitación importante o el tratamiento conservador no consigue resolver el problema, la cirugía permite liberar la polea A1 y recuperar el deslizamiento normal del tendón.
El objetivo es siempre elegir el tratamiento más adecuado para cada paciente y acompañarlo durante todo el proceso de recuperación.